Síndrome de resección anterior baja (LARS) y tratamientos

Síndrome de resección anterior baja (LARS) y tratamientos

Síndrome de resección anterior baja (LARS) y tratamientos

Hace referencia a una agrupación de síntomas asociados a una cirugía de resección rectal con preservación de esfínteres. Entre ellos se destacan:  el aumento de la frecuencia deposicional, del gas intestinal con distensión, incontinencia fecal, urgencia defecatoria o síntomas obstructivos con evacuaciones, incompletas o difíciles. 

De todos los síntomas, la incontinencia fecal pasiva con manchado (“soiling”) es el más frecuente en los pacientes con LARS, presentándose en más del 95% de ellos, lo cual supone claramente un impacto negativo de gran magnitud en dichos pacientes, ya que deben adaptar su vida a esta situación en más del 50% de los casos.

Irrigación colónica: Es considerado uno de las herramientas pilares y fundamentales para el manejo de LARS, ya que la instilación (diaria o a días alternos) de 250-500 ml de agua, ha demostrado que esto mejora el tiempo de tránsito colónico y la continencia fecal cuando se administra regularmente, esto debido al efecto de lavado de la propia irrigación, pero sobre todo a la generación de ondas propulsivas masivas.

La irrigación colónica (o hidroterapia de colon) permite adaptar el ritmo defecatorio a un menor número de deposiciones diarias, lo cual, apunta a una mejoría de la calidad y estilo de vida.

Rehabilitación del suelo pélvico: La irrigación colónica también puede ir acompañada de la rehabilitación del suelo pélvico, la cual consiste en fortalecer los músculos alrededor de la vejiga, las partes íntimas y el recto de los individuos. Diferentes estudios plantean que la realización conjunta de estos tratamientos aumentan las posibilidades de mejorar la calidad de vida del paciente, entendiendo la reducción del número de deposiciones que pueden lograr estas alternativas.

Neuroestimulación de raíces sacras: La neuroestimulación de raíces sacras está indicada para aquellos casos de LARS más críticos, cuya clínica persiste más allá de un año de tratamiento con irrigaciones colónicas y rehabilitación pélvica. Esta alternativa terapéutica consiste en la estimulación eléctrica continua de baja frecuencia mediante la colocación de un electrodo en la región sacra. La tasa de implantación permanente del neuroestimulador es superior al 90%, con más de un 75% de pacientes que refieren una importante mejoría de la contingencia, el hábito defecatorio y la urgencia.

Otros tratamientos: Finalmente, una vez implementados estos métodos no se evidencia mejoría alguna, se debe plantear al paciente la posibilidad de hacer intervención quirúrgica, realizando por ejemplo una cirugía de generación de esfínter artificial o la derivación estomacal permanente. Esto también supone una evidente mejoría en la calidad de vida del paciente, sin embargo, siempre es mejor aprovechar todas las herramientas existentes y posibles soluciones a la enfermedad antes de intervenir quirúrgicamente.

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